Movimiento Humanista Cristiano
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MHC
MOVIMIENTO HUMANISTA CRISTIANO
Nueva York 54 Of. 716
Tel. 671-2995
Santiago de Chile
www.mhcchile.cl

El  MHC  a la Opinión Pública:

“UN CHILE PARA TODOS”

POR UN PROYECTO NACIONAL Y POPULAR
PROPUESTAS PARA UNA ALTERNANCIA REAL DE GOBIERNO:

1) EN LO POLÍTICOHACIA UN PROYECTO NACIONAL Y POPULAR.
Planteamos la urgencia de constituir una Nuevo Gran Referente Político que incorpore a aquel 50% ó más de chilenos que no se consideran representados por los actuales partidos políticos y que aspiran a la alternancia en el Gobierno y que, impulsando un Proyecto Nacional y Popular, de hondo contenido valórico, supere definitivamente los errores del pasado y proyecte al país con fuerza hacia el futuro.

2) EN LO ECONÓMICO-SOCIALPOR UNA ECONOMÍA SOLIDARIA DE  MERCADO.
Planteamos la urgencia de “Ampliar y Perfeccionar el Mercado”, para que también puedan disfrutar de sus beneficios los sectores marginados y se superen las graves desigualdades que existen entre los chilenos.  Pero, asimismo, planteamos la urgencia de “Humanizar el Mercado”, a fin de que la vida de los chilenos no gire únicamente en torno al materialismo, el consumismo y el individualismo, sino a la dignidad de la persona humana.

3) EN LO VALÓRICO-CULTURAL. EN UN MARCO DE PLURALISMO Y TOLERANCIA, POR LA REAFIRMACIÓN DE NUESTRAS HISTÓRICAS TRADICIONES OCCIDENTALES, JUDEOCRISTIANAS, QUE ALCANZAN SU MAYOR EXPRESIÓN EN LA DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS DEL HOMBRE DE 1948.
Observamos con preocupación como sectores cada vez más gravitantes de la Concertación, en consonancia con corrientes relativistas de otras latitudes, intentan imponer un estilo de vida contrario a nuestra cultura y tradiciones.

4) EN LO INTERNACIONAL. POR UNA POLÍTICA INTERNACIONAL CLARA Y ASERTIVA, QUE VELE POR LA DEMOCRACIA, LA LIBERTAD, LA JUSTICIA, LA PAZ Y LA SEGURIDAD.

 

INTRODUCCIÓN:

“LOS SIGNOS DE LOS TIEMPOS”.
El MHC observa síntomas de crisis en los más variados ámbitos del acontecer social. Día a día se multiplican la desconfianza y falta de credibilidad en la política. Las encuestas reiteradamente ponen en jaque la democracia representativa, al dar cuenta que más de un 50% de los chilenos no se identifican con los conglomerados actuales. Se trata de un mundo heterogéneo, anónimo, sin voceros, ignorado por los medios de prensa, silenciado, que afecta a más de la mitad del país y que, según las mismas encuestas, es mayoritariamente independiente y se sitúa en el Centro Político. A dicho mundo pertenece el MHC. En lo económico, persisten sectores sometidos a la extrema pobreza, graves desigualdades sociales, una clase media asfixiada y un país incapaz de crecer a tasas razonables a pesar de su holgura financiera. En lo valórico y cultural, trasciende el acuerdo del XXV Congreso del Partido Socialista de 1996, en que se debate que sustituir el capitalismo supone la transformación radical de los valores morales y culturales que priman en la sociedad chilena, los cuales, sustentados de nuestras históricas tradiciones, son los cimientos  sobre los que se ha construido la Nación. En lo ético, la opinión pública es cada vez más inerte frente a los escándalos de corrupción que azotan al mundo político, particularmente al Gobierno y la Concertación, profundizando aquel ambiente generalizado de desconfianza y escepticismo. A lo anterior, se suma una atmósfera de honda inseguridad, como resultado de la incapacidad del Gobierno para enfrentar el crimen y la delincuencia. En lo externo, la falta de claridad en el ámbito internacional y el hermetismo y vaivenes frente a la escalada intervencionista y no democrática de algunas naciones, han afectado la coherencia de la política exterior de Chile.
Los señales de ingobernabilidad y desgobierno que han surgido en los últimos meses, se dan en un marco de agudo deterioro de la coalición oficialista. Sin embargo, la actual oposición no logra capitalizar la insatisfacción popular y crear una opción real que garantice indiscutidamente la alternancia en el Gobierno.
El MHC, profundamente preocupado del hoy y del mañana, y frente al creciente “sentimiento de exclusión” que azota al país, entrega a la opinión pública el presente documento, en el cual se plantean propuestas en cuatro ámbitos, dirigidas a construir “Un Chile Para Todos”.

I)   ÁMBITO POLÍTICO:
HACIA UN PROYECTO NACIONAL y POPULAR.
        
1.1. Política y Credibilidad. Los líderes políticos, especialmente de la Concertación, han sido incapaces de superar el pasado traumático del país y ficticiamente continúan presos de una  lógica de “guerra fría”: de dictadura o democracia, de capitalismo o socialismo, de derechas o izquierdas, manipulando y distorsionando artificialmente el debate político. El anquilosamiento de la “Concertación”, en el poder por más de dos décadas, -con abierta intención de aferrarse a éste por cualquier medio, legítimo o ilegítimo- da cuenta, cada vez con mayor claridad, de las dificultades reales de generar alternancia en el Gobierno. A la hora de enfrentar un acto electoral -que los pueda erradicar de la Moneda- no dudan en intervenir electoralmente, la verdad, de manera escandalosa. La corrupción, la calidad de la educación, la economía del conocimiento, la cultura, la regionalización, el crimen, la delincuencia y la inseguridad ciudadana, la concentración de la riqueza en unos pocos, en perjuicio de las grandes mayorías, se presentan como temas “crónicamente” pendientes.  Los últimos meses de la Concertación en el  Gobierno, con desaciertos de todo orden en los más diferentes sectores, educacional, salud, seguridad ciudadana, energético, transporte, internacional, etc., son expresión de agotamiento e incapacidad para conducir al país, en otras palabras de ingobernabilidad. Por otro lado, una “Alianza por Chile” que, ingenuamente, aspira a que los “decepcionados de la Concertación” se integren “automáticamente” a sus filas, no ha sido capaz hasta ahora, de interpretar los anhelos ciudadanos y convocar a hombres, mujeres y jóvenes, con historias y filosofías distintas, pero con un sueño de país común.


1.2 Necesidad de una Democracia Verdaderamente Representativa. La persistente falta de participación ciudadana en el proceso político, ya sea a través de partidos políticos, grupos de opinión, o a  nivel de inscripción en los registros electorales y posteriormente en actos eleccionarios, según lo demuestran todas las encuestas de opinión, configuran un cuadro de desafección ciudadana con el proceso democrático. La desconfianza generalizada de la ciudadanía respecto de la clase política y el sistema de partidos -base fundamental para el funcionamiento de una democracia- constituyen una señal muy clara y preocupante. La buena salud y vitalidad de la democracia chilena es más bien aparente, si se considera que más de la mitad de los chilenos no se sienten identificados con los actuales partidos políticos ni debidamente representados en el Gobierno y Parlamento. Por otra parte, los medios de comunicación social parecen ignorar esta realidad y no abren ningún tipo de espacio a este “mundo silenciado”. En este cuadro, se hace urgente adoptar las medidas necesarias para que la democracia represente auténticamente las diferentes corrientes de opinión que existen en la sociedad.


1.3. Referente y Proyecto. El MHC, en resumen, llama a este gran mundo silenciado, heterogéneo, mayormente independiente y disperso, a que, sumándose a la actual oposición, construya un NUEVO Y GRAN REFERENTE destinado a impulsar un PROYECTO NACIONAL Y POPULAR, con gran contenido valórico, post gobierno militar, que supere el pasado y proyecte al país con empuje, fe y confianza hacia el futuro.
El MHC plantea que este Referente convoque a una nueva gran mayoría en Chile, sumando  a todos quienes ven en la alternancia en el Gobierno la única salida para la crisis gradual que corroe al país. Pero no ha de tratarse de una iniciativa que busque el poder por el poder, pues ello implicaría una decadencia moral similar a la que afecta a los partidos de la Concertación.  Este Referente, como “instrumento político”, debe poseer un hondo “contenido” e impulsar un Proyecto que de manera absoluta priorice los altos intereses de Chile por sobre cualquier otro tipo de consideraciones.  Debe tratarse de un Proyecto NACIONAL, en el sentido de estar presente en todas las regiones del país, representar a todos los estamentos sociales y tener como norte aquellos intereses superiores de la Nación.  POPULAR, en el sentido de que la prioridad esté en promover a los sectores más postergados de la sociedad y potenciar a sus clases medias.  Y de hondo contenido VALÓRICO, en el sentido de cautelar celosamente los principios y tradiciones de nuestra cultura humanista cristiana.


1.4.  El Desafío de la Oposición. La Oposición sólo podrá dar un salto político cualitativo, desde el punto de vista del MHC, a partir de la formación de este Nuevo Referente o Coalición Política. Un conglomerado que agrupe, en un Proyecto País, a aquellos actores que comparten una visión común y la responsabilidad de una tarea impostergable de generar oportunidades reales para el desarrollo de los sectores populares y de la clase media. El MHC ha definido como su razón de existir, políticamente hablando, la creación de este Referente y llama públicamente a la “Alianza por Chile”, al ser ésta una fuerza con representación parlamentaria y municipal en todo el país, a asumir este desafío con generosidad y sentido patriótico, de forma tal que aquel “Mundo Silenciado”, que constituye la inmensa mayoría, pero que posee distintos orígenes y visiones, se sienta genuinamente considerado y protagonista de su destino.


1.5. La Carrera Presidencial. Consecuentemente con lo anterior, el MHC no ve hoy en la carrera presidencial la clave para generar un proyecto político creíble y que represente el espíritu de esta causa. Estamos convencidos que sin este Referente, sin el Proyecto, e incluso sin los lineamientos de un Programa de Gobierno, es vacío y engañoso levantar anticipadamente candidaturas. No desconoce la gran potencialidad de muchos candidatos, pero aspira a que primero surjan líderes, artífices o arquitectos capaces de construir el Referente y el Proyecto, de convocar no sólo a la actual oposición, sino a todos quienes desean la alternancia y que se ubican en el Centro del espectro político, de escuchar sus inquietudes y planteamientos, de integrarlos en igualdad de condiciones, en definitiva, de legitimarse y erigirse como conductores de una nueva mayoría y, por consiguiente, de un futuro Gobierno en Chile. Tenemos la convicción de que anticipar la carrera presidencial sin que exista un Nuevo Gran Referente y un Proyecto Nacional Y Popular, con perspectiva real de éxito, constituye un riesgo y que aquel 50% sentirá que continúa a la deriva. El MOVIMIENTO HUMANISTA CRISTIANO se ha constituido para sumarse al histórico desafío antes planteado, con una visión de justicia social, de amistad cívica y futuro y manifiesta su compromiso de buscar las fórmulas de mayor consenso posible para lograr la alternancia en el Gobierno.

 

II)        ÁMBITO ECONÓMICO-SOCIAL:
POR UNA ECONOMÍA SOLIDARIA DE MERCADO.
           
2.1. Economía Eco-Social de Mercado. El MHC aspira a una economía social de mercado, a escala humana y solidaria, y plantea la necesidad de armonizar el desarrollo sustentable con el cuidado al medio ambiente, en beneficio de un planeta con mayor calidad de vida, tanto material como espiritual, del que puedan disfrutar tanto las generaciones del presente como las generaciones del futuro.


2.2. Dinamizar el Crecimiento. Es evidente que Chile, para salir definitivamente del subdesarrollo, no puede seguir creciendo a magras tasas que no logran superar el 4%, como ha sucedido en promedio en los últimos 10 años. La falta de políticas asertivas en materia de inversión, la carencia de incentivos y el resentimiento de la confianza del sector privado, deben revertirse con urgencia, a fin de recuperar el dinamismo que tuvo el país entre los años 87 al 97.  Para ello, el MHC reclama un alto grado de eficiencia, modernidad y calidad de gestión del Estado. No es posible, por ejemplo, la dilapidación que significa que el costo de producción de las empresas mineras del Estado sea sensiblemente superior al de la minería privada.
Sin perjuicio de lo anterior, el MHC plantea la necesidad de perfeccionar y humanizar el modelo económico de mercado:


2.3. Ampliación y Perfeccionamiento del Mercado.  Algunos han acuñado el concepto de la “Corrección o Rectificación del Mercado”, pero ello puede envolver el riesgo de retornar a políticas estatistas que terminen por esterilizar el dinamismo del modelo. Por ello, preferimos utilizar los conceptos de “Ampliación y Perfeccionamiento”, en la idea de que, sin desnaturalizar la esencia del mercado, puedan incorporarse a sus beneficios los sectores actualmente marginados y se logren superar las graves desigualdades que existen entre los chilenos.
En las fórmulas para materializar esta propuesta pareciera existir coincidencia.  Se basan, especialmente, en políticas que fortalezcan la pequeña y mediana empresa, que son aquellas que proporcionan mayor cantidad de empleo, permitiéndoles una radical renegociación de deudas, eximiéndolas de tributos durante los próximos 10 años y permitiéndoles acceso a créditos privilegiados a través de entidades como el Banco del Estado y la CORFO, como asimismo, en la promoción a la inversión, para lo cual estamos abiertos a revisar la llamada “neutralidad económica”, que no permite incentivar actividades que puedan ser de evidente beneficio, sustentándose en que ello podría transgredir el principio de no discriminación que gobierna la economía.


2.4. Humanización del Mercado.  La propuesta plantea, asimismo, la necesidad de compatibilizar el modelo de economía de mercado con uno de los elementos esenciales del humanismo cristiano, esto es, la solidaridad social. La conclusión es que la única forma de hacerlo, sin destruir las bases del mercado, es mediante lo que podríamos denominar: “institucionalización y privatización de la solidaridad”, de modo tal que ésta llegue a formar parte del orden normativo de la sociedad, constituya un “deber racional” de los privados y no quede reservada al mero rol subsidiario del Estado o a la exclusiva labor caritativa de algunos. Al efecto, se propone una reforma profunda e integral del sistema tributario, lo cual implica modificaciones legales y constitucionales.


2.5.    Supuestos. Así como la democracia, pese a sus imperfecciones, ha sido universalmente reconocida como el mejor de los sistemas políticos, la economía de mercado, no obstante sus insuficiencias, es considerado como el más eficiente de los modelos económicos.


2.6. Son elementos esenciales del mercado, entre otros, la libertad económica, la propiedad privada, la competencia, la racionalidad, el afán de lucro y la iniciativa personal.


2.7. El sistema de precios en que descansa el mercado, supone que tanto las cosas como las personas se evalúan monetariamente, conforme a su oferta y demanda y no de acuerdo a los valores inmateriales que representan.


2.8. Los mismos elementos anteriores, sin los cuales el mercado no puede funcionar, provocan un profundo individualismo y materialismo en la sociedad. Ello, porque el objetivo último del individuo común es la acumulación de riqueza. Por consiguiente, los valores, de naturaleza inmaterial y espiritual, pasan a segundo plano, gestándose un tipo de sociedad consumista.


2.9. Para el tema de la pobreza y de las desigualdades sociales, el modelo de mercado ofrece tres soluciones:
 a) Crecimiento alto y sostenido del producto. Se estima que a tasas del 7 a 8% la economía podría duplicarse en un lapso de 10 años beneficiando a los sectores más postergados. Empíricamente, los países desarrollados han logrado superar la pobreza por medio del crecimiento sostenido del producto. Esta tesis ha sido controvertida por quienes la analizan bajo la denominación de “teoría del chorreo”, en el sentido de que el mero crecimiento no garantiza una adecuada distribución del ingreso.
            b) Acción social del “Estado Subsidiario”. El MHC asigna al Estado el rol de garante del bien común y de defensa y protección de los sectores excluidos del mercado. Al respecto, no obstante el aumento del gasto público en obras sociales, un segmento significativo de la población continúa sumido en la pobreza y las desigualdades son cada vez mayores. Por otra parte, la ciudadanía en general, percibe al Estado como un ente alejado y distante con el cual no existen vías permanentes de acción conjunta en la lucha contra la pobreza.
            c) Obra caritativa, espontánea y voluntaria de personas e instituciones benefactoras de la comunidad. Por definición la caridad es voluntaria y espontánea y no corresponde a una obligación jurídica. Algunas de las entidades, fundaciones o corporaciones que forman parte de esta vasta red, cuentan con apoyo estatal o internacional, por medio de mecanismos que sería indispensable fortalecer a fin de extender la labor que efectúan.


2.10. Por consiguiente, la economía de mercado no posee actualmente una alternativa en la que la “sociedad civil”, esto es, básicamente el sector privado, que significa el 80% del PIB, asuma jurídicamente el “deber racional” de solidaridad por superar la pobreza y las desigualdades.


2.11. El MHC se declara, al respecto, como un “Movimiento de Avanzada Social”, cuyos objetivos en lo económico social son la superación de la pobreza y las desigualdades sociales, mediante políticas que beneficien directamente a los trabajadores y clases medias del país.


2.12. Sin embargo, tan grave como la pobreza y las desigualdades, es la falta de sentido solidario en una economía de mercado. En efecto, el individualismo, la racionalidad económica, el afán de lucro, el materialismo y la misma competitividad, son por definición incompatibles con un sentimiento de solidaridad social.


2.13. Entre quienes compartimos una concepción humanista cristiana de la sociedad, se produce una crisis existencial entre la idea de que el mercado se ha erigido como el sistema universalmente aceptado, y la constatación de que carece de aquel elemento esencial del humanismo cristiano, esto es, la ya mencionada solidaridad social.


2.14. Propuesta: Utilizando las mismas variables del mercado y a fin de “humanizarlo”, el MHC propone “institucionalizar y privatizar” la solidaridad, convirtiéndola en un “deber racional del sector privado”. Cuando se habla de “deber racional” se asume la idea de que existan normas imperativas que obliguen al sector privado a actuar solidariamente y que dichas normas posean racionalidad desde un punto de vista económico.


2.15. La racionalidad económica descansa en la idea de que el privado perciba utilidades concretas como fruto de sus actuaciones. En otros términos, sin que la solidaridad implique beneficio, el particular racionalmente no actúa. Es la razón por la cual las acciones caritativas más que racionales son emocionales o sentimentales. Obedecen a una actitud de desprendimiento o generosidad, a menos que existan incentivos económicos, caso en el cual se vuelve a la idea de la racionalidad.


2.16. La “institucionalidad de la solidaridad”, se funda en el mencionado rol garante del bien común del Estado y presupone transformar Mideplán en un “Ministerio de la Solidaridad Social (MSS)”, el cual tendría como función coordinar las tareas que se señalan más adelante.


2.17. La “privatización de la solidaridad”, asimismo, supone una transformación profunda e integral del sistema tributario, consistente en que parte medular de los tributos que gravan a personas y empresas se dirijan en forma directa a obras de carácter social, de forma tal que el sujeto que tributa pueda conocer personalmente la acción que se realiza con su contribución monetaria.    


2.18. La idea es vincular la contribución monetaria del particular con obras o acciones concretas, las que puedan ser elegidas dentro de un abanico de opciones ofrecidas por el MSS.  Así, por ejemplo, una persona o empresa podrían elegir que con sus tributos se construyera una determinada escuela en una determinada ciudad del país. La idea es que el contribuyente llegue a conocer personalmente a los beneficiados con su tributo. El objetivo último para el MOVIMIENTO HUMANISTA CRISTIANO, es procurar un vínculo afectivo y por tanto solidario y fraternal entre el contribuyente y el beneficiario, fortaleciendo así  el sentimiento de ser todos partes de una misma familia.

           III)       ÁMBITO VALÓRICO-CULTURAL:
EN UN MARCO DE PLURALISMO Y TOLERANCIA, POR LA REAFIRMACIÓN DE NUESTRAS HISTÓRICAS TRADICIONES OCCIDENTALES, JUDEOCRISTIANAS, QUE ALCANZAN SU MAYOR EXPRESIÓN EN LA DECLARACIÓN UNIVERSAL DE DERECHOS DEL HOMBRE DE 1948.

3.1. El Orgullo y el Coraje de ser Humanistas Cristianos: El MHC es un movimiento tolerante, pluralista y no confesional. Sin perjuicio de ello y bajo el imperativo de la humildad, considera esencial asumir sus valores con orgullo y coraje. En esa falta de coraje radica, a nuestro entender, uno de los elementos claves que ha contribuido a alimentar la confusión moral e intelectual de nuestro tiempo y a caer en una especie de dictadura del relativismo y el libertinaje que han trastocado crecientemente el orden natural de la vida, la sociedad y las cosas. Chile, América Latina, toda América, Europa, son inexplicables sin sus raíces y tradiciones, amenazadas hoy por aquel relativismo.  En dicho contexto, y en el marco de la acción política, el MOVIMIENTO HUMANISTA CRISTIANO reafirma los siguientes postulados:


3.2. Vida y Dignidad. Reafirmamos la dignidad y trascendencia de la persona humana, hombres y mujeres, y de los derechos fundamentales que le son inherentes, tanto de los denominados de primera, segunda y tercera generación. Prioridad absoluta le conferimos al derecho a la vida y a su dignidad. El MHC aspira a una sociedad donde se garantice este derecho desde el momento de la concepción. Se opone a todo tipo de acto que lo amenace y, concretamente, a la legalización del aborto, la eutanasia y eugenesia. El MHC no desconoce la existencia de una sociedad desinformada, con ausencia casi total de planes de educación sexual, por ello, expresa la necesidad de esta educación desde los primeros años de escolaridad, una educación integral y seria, donde todos los actores de la sociedad participen: iglesias, mundo académico científico, familias y jóvenes y que ponga el énfasis en la formación e integridad de la familia como base fundamental de la sociedad. El MHC señala que los métodos anticonceptivos deben ser administrados de modo informado y, tratándose de menores, con conocimiento de padres o tutores. Por otra parte, el MHC cree en el orden natural de las cosas y no ve en la promoción e institucionalización de parejas de un mismo sexo un aporte a dicho orden.


 3.3.   La Acción Política debe tender al bien común y no al beneficio personal, grupal o de los partidos políticos. El MHC denuncia a la actual clase política de la Concertación, involucrada en reiterados casos de corrupción, en los que, abiertamente, se han postergado el bien común y los altos intereses del país, abusándose del poder, para privilegiar intereses subalternos, personales o grupales.  El MHC llama a recuperar el sentido del bien común. A que se ejerza la actividad política por vocación y no por conveniencia.


3.4. Consecuencia Política. Chile está cruzado hoy por la desconfianza y el escepticismo.  El aprovechamiento personal de la cosa pública es la causa principal. Por ello, el MHC aspira a que surjan líderes auténticos. A que hagan de la “causa cristiana” la razón de sus vidas. Que sus pensamientos y acciones se inspiren genuinamente en las máximas del Evangelio. Que no estén dispuestos a hacer a los demás lo que no quisieran hicieran con ellos. Que no ofrezcan contradicciones vitales entre lo que dicen querer y en lo que efectivamente son. Que estén realmente al servicio de los altos objetivos nacionales. Que sean pluralistas, honestos, tolerantes y transparentes, asumiendo el servicio público a cabalidad, que practiquen la amistad cívica y postulen en el discurso y en los hechos la unidad de la Nación. En otras palabras, que por su consecuencia se ganen el sentimiento, la credibilidad, la confianza y el apoyo del pueblo.


3.5. Desarrollo Integral de la Persona.  El MHC pregona la efectiva garantía y realización de todos los derechos de hombres y mujeres, que le permitan un desarrollo integral, tanto material como espiritual y cultural. Nos es insuficiente una sociedad basada únicamente en lo material, que fomenta el consumismo desatado, el individualismo y el monetarismo, descuidando los valores del espíritu y la cultura. Por ello, y sin que la enumeración sea taxativa, fomentamos las libertades en todas sus dimensiones y manifestaciones, tanto civiles, religiosas y políticas, la democracia genuinamente representativa, la participación y la expresión en la actividad pública, la información fidedigna, los derechos económico sociales, como el derecho a un nivel de vida adecuado, al trabajo, a la seguridad social, a la educación, salud, alimentación y vivienda digna, a formar una familia, el acceso a la cultura, descanso y recreación, a vivir en un ambiente sano, libre de contaminación y, en definitiva, a aspirar a una justicia distributiva que asegure una vida acorde a la dignidad humana.

 

           IV)       ÁMBITO INTERNACIONAL:
POR UNA POLÍTICA INTERNACIONAL CLARA Y ASERTIVA, QUE VELE POR LA DEMOCRACIA, LA LIBERTAD, LA JUSTICIA, LA PAZ Y LA SEGURIDAD.

“UNA COMUNIDAD DE NACIONES LIBRES”
El MHC sugiere a continuación ideas fuerzas que permitan sostener posiciones más asertivas en materia de política internacional.


4.1.- Principios básicos: Chile en su vida republicana ha mantenido una tradicional política internacional de apego a los principios de búsqueda de la paz internacional y de cumplimiento de los tratados. Trabajar por la paz abarca hacer esfuerzos para evitar enfrentamientos entre naciones. Hoy, debido a conflictos entre agrupaciones fundamentalistas y terroristas con naciones occidentales, así como gobiernos o grupos de orientación populista con aquellos calificados por éstos como imperialistas y opresores, se han creado zonas de conflicto de difícil solución. Chile debe, por razones de principios y por vocación pacifista, buscar, mediante la diplomacia y la elaboración de fórmulas legales, soluciones que traigan la paz a dichos conflictos, sin perjuicio de condenar el terrorismo internacional sin titubeos ni claudicaciones.


4.2.- Equilibrio entre Globalización y Autodeterminación. Vivimos hoy este proceso universal que algunos llaman “globalización”, en el cual Chile por su modelo económico de apertura es activamente partícipe. Ello trae consigo cierta pérdida de soberanía que es digna de analizarse para no afectar la independencia y soberanía política. Por ello, planteamos ser cautelosos en materia de suscripción de tratados donde se hagan cesiones de soberanía a entidades internacionales, ya que no es beneficioso para el futuro de nuestro país hipotecar irrestrictamente su facultad de autogobernarse. Lo anterior, sin perjuicio de aprovechar las oportunidades que entrega la globalización. Prueba de ello ha sido que esta apertura al exterior en materia de comercio ha permitido al país altos retornos, elevándose las exportaciones hoy al 50% del producto nacional. En política de inversión extranjera deben superarse las carencias no resueltas en los últimos años que la han mantenido en un nivel de estancamiento.


4.3.- Políticas de Acercamiento Regional. Chile está situado en América del Sur y hemisféricamente hablando, en el continente americano. Es de vital importancia tener y mantener buenas relaciones con nuestros vecinos y con los países americanos, con los cuales estamos unidos por múltiples factores, de territorio, lenguaje, historia, cultura y tradicional hermandad. Hay que fomentar la amistad con ellos y estrechar vínculos en lo comercial, cultural y político, preservando la soberanía y las exigencias del interés nacional. Sin embargo, la situación política latinoamericana está claramente caracterizada por la fragilidad de las instituciones y un permanente estado de inestabilidad. La región  no muestra avances significativos en lo social. Continúa siendo el continente con la peor distribución de la riqueza. Están dadas las condiciones para la aparición de caudillismos de corte populista de distinto signo, pero igualmente preocupantes: Castro, Chávez, Ortega, Correa y Morales, en “alianza estratégica” con Argentina y Brasil, proyectan una sombra de dudas respecto del rumbo político que tomará el Continente. Algunos incluso han pretendido extender su acción política a otras naciones, como es el caso de Venezuela con su actual Gobierno Bolivariano. Chile hasta la fecha no ha tenido claridad frente a esta amenaza. Por ello, ante los ostensibles titubeos de la Concertación, planteamos una posición asertiva y firme en defensa de la democracia, el Estado de Derecho y la no intervención en asuntos externos.


4.4. El Ámbito Hemisférico. El tener predilección por lo regional, no puede significar perder o distanciarse de aquellos países y regiones del mundo con los cuales nos ligan poderosos vínculos de toda índole, en especial con aquellos en que somos socios comerciales, tales como Europa, Japón, China, el Asia Pacífico y los Estados Unidos. Notamos con preocupación que el actual y cuarto Gobierno de la Concertación, en un afán cosmético por favorecer lo regional, se ha despreocupando de incentivar y profundizar las relaciones políticas y comerciales con estos últimos países. La política internacional de Chile debe recuperar el equilibrio entre lo comercial y lo político y entre lo regional y lo hemisférico.


4.5. Cancillería Profesional. Profesionalizar la designación de nuestros representantes diplomáticos y mejorar la formación de los funcionarios de carrera es un discurso tradicional y una mentira reiterada al momento de designarlos. La elección de diplomáticos muchas veces es grotesca, como resultado de compadrazgos políticos o vínculos familiares, nombrándose en reiteradas ocasiones a personas inadecuadas. A su vez, el nivel de preparación profesional suele ser precario, sin perjuicio de notables excepciones que deben destacarse por su alto grado de capacidad e ilustración. Asimismo, se hace indispensable la creación de una Subsecretaría de Comercio Exterior que se encargue de  coordinar los esfuerzos del sector público y privado en materia de comercio e inversión y revertir la escasa importancia que da hoy el Gobierno a estas variables económicas.


4.6. Imagen de Chile. La campaña que permita mostrarnos al extranjero como país moderno, democrático, estable, serio en el cumplimiento de sus obligaciones, un buen socio comercial y un país donde invertir, se ha venido dando en forma débil y parcial, sin directrices ni financiamiento. Una campaña sólida nos permitiría avanzar en mejorar la imagen-país, así como penetrar nuevos mercados y facilitar el intercambio financiero y comercial con nuestros socios del exterior, especialmente cuando los nuevos Gobiernos populistas de América Latina, en especial Venezuela, proyectan una imagen contraria al modelo que impulsa Chile, lo cual provoca evidente confusión entre nuestros socios externos. El MHC proclama que Chile se presente al mundo con sus valores, cultura y su propio modelo, a fin de resguardar y mejorar su imagen internacional.

 

Santiago, Chile, 2007.

Aprobado en Consejo Político de 7 de Marzo del 2007. El MHC está abierto a recibir toda contribución que, con altura de miras, pueda enriquecer el presente documento.

 
 
   
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